Derecho preventivo

Una simple consulta. 100.000 euros.

Luis casi no pregunta. Pero lo hizo.

Luis (nombre ficticio) me escribió con cierta vergüenza.

Había recibido una carta de su empresa y no terminaba de entenderla.

Dudaba si pedir una consulta porque —según él— “seguro que no era nada”.

La carta, por sí sola, no escondía nada grave.

Pero al revisar su situación general y hacerle un par de preguntas con toda la intención, apareció algo que él desconocía por completo:

un derecho que le daba acceso a una indemnización superior a los 100.000 €.

Todo por levantar la mano a tiempo.

No tenía claro qué preguntar.

No sabía si era relevante y temía hacer el ridículo.

Y aún así, consultó.

Y fue suficiente.