Derecho preventivo

Un cliente que llegó demasiado tarde

Vino por un asunto menor.

Pero durante la conversación, se sintió cómodo y empezó a contarme otro caso, uno anterior, en el que le había ido mal.

“Ojalá haberte conocido antes”.

Según él, la parte contraria “jugó muy bien sus cartas”.

Le escuché unos segundos, lo suficiente para reconocer la historia.

Le tuve que cortar con respeto y claridad: “Ese caso lo llevé yo. Estaba al otro lado. Mejor no sigas contándome más detalles.”

No se trata de tener razón. Se trata de saber cuándo preguntar.

Y a quién.

No se trata de tener razón.

Se trata de saber cuándo pedir ayuda.

De saber a quién la pides.

Y de hacerlo antes de que lo haga quien tienes enfrente.