Derecho preventivo

Un cliente que llegó demasiado tarde

Vino por un asunto menor.

Pero durante la conversación, se sintió cómodo y empezó a contarme otro caso, uno anterior, en el que le había ido mal.

“Ojalá haberte conocido antes”.

Según él, la parte contraria “jugó muy bien sus cartas”.

Le escuché unos segundos, lo suficiente para reconocer la historia.

Le tuve que cortar con respeto y claridad: “Ese caso lo llevé yo. Estaba al otro lado. Mejor no sigas contándome más detalles.”

No se trata de tener razón. Se trata de saber cuándo preguntar.

Y a quién.

No se trata de tener razón.

Se trata de saber cuándo pedir ayuda.

De saber a quién la pides.

Y de hacerlo antes de que lo haga quien tienes enfrente.

Derecho preventivo

Una simple consulta. 100.000 euros.

Luis casi no pregunta. Pero lo hizo.

Luis (nombre ficticio) me escribió con cierta vergüenza.

Había recibido una carta de su empresa y no terminaba de entenderla.

Dudaba si pedir una consulta porque —según él— “seguro que no era nada”.

La carta, por sí sola, no escondía nada grave.

Pero al revisar su situación general y hacerle un par de preguntas con toda la intención, apareció algo que él desconocía por completo:

un derecho que le daba acceso a una indemnización superior a los 100.000 €.

Todo por levantar la mano a tiempo.

No tenía claro qué preguntar.

No sabía si era relevante y temía hacer el ridículo.

Y aún así, consultó.

Y fue suficiente.

Derecho animal

La custodia compartida de las mascotas ya es una prioridad en las separaciones

«Es como con un hijo, se fija un régimen de custodia y visitas y se decide dónde va a vivir el animal para que sea más feliz. De eso se encarga Pedro, como si se tratase de los equipos psicosociales con niños, se ocupa de las pruebas periciales, los informes y de emitir un dictamen».

Artículo publicado el La Voz de Avilés dónde hablo, junto a mi colaborador el etólogo canino Pedro Almansa de «huellas en el camino» del derecho de los animales.

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